Con alegría y espíritu de familia, dimos apertura al mes de mayo, un tiempo especial dedicado a María Auxiliadora, nuestra Madre y guía.
Durante este significativo encuentro, nuestra rectora recordó la importancia de vivir este mes con fe y amor: “Deseo que sea un mes bendecido y que crezcamos en el amor a María”.
Como signo de confianza y responsabilidad, se realizó la entrega de la llave de María a los estudiantes de la promoción 2026, quienes asumen la misión de custodiar esta casa y acompañar a la comunidad educativa durante el mes mariano.
Asimismo, los estudiantes de grado once socializaron la metodología de las florecillas, invitando a vivir pequeños gestos diarios de amor, servicio y compromiso.
Bajo el lema “Aquí en la casa de María todos tenemos un lugar”, iniciamos este mes con el corazón dispuesto a crecer en fe, unidad y alegría.

































